Este cuento se desarrolla en un ambiente de temor e
inseguridad y la narración es echa por el mismo protagonista, su nombre no se
menciona y éste le escribe una carta a Andrée, una amiga que está en París.
Allí le cuenta sobre los conejitos que vomitaba y se disculpa por los daños
ocasionados por los animalitos en su apartamento.
“Cuando siento que voy a vomitar un conejito me pongo dos
dedos en la boca como una pinza abierta, y espero a sentir en la garganta la
pelusa tibia que sube como una efervescencia de sal de frutas”. Así cuenta el
narrador cómo es el proceso de vomitar conejitos.
El protagonista del cuento parece ser el mismo Cortázar.
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