domingo, 27 de octubre de 2013

El dragón y su perla



Érase una vez un dragón gigante y de colores muy llamativos. Vivía en una cueva oscura. la única luz, era la de su gema.
El animal era muy tranquilo y lo único que hacía era jugar con su brillante perla que había heredado de sus antepasados. La lanzaba al aire y luego la recogía con su boca.


Las personas de la ciudad la habían visto y querían robársela. Todo esto llegó a oídos del rey, quién dio la orden a sus súbditos que la consiguieran para guardarla en una caja fuerte, de lo contrario, les cortaría la cabeza.
Cuando llegó la noche se empezó a ejecutar el plan del rey y entre la tormenta, le robaron su preciada perla al dragón mientras dormía.


El animal despertó  pero ya era demasiado tarde, ya su tesoro no estaba, pero él seguía buscándola desesperadamente por toda la cueva. Decidió salir, y al ver al horizonte, observó cómo se alejaba un barco, se escuchaban gritos de emoción y personas saltando.

El gran dragón se llenó de furia y decidió entrar en el mar para rescatar su aljófar,  pero los súbditos del rey al darse cuenta que el animal venía hacia ellos, en medio de la oscuridad, le dispararon con sus cañones. La bola de fuego brillante se parecía mucho a su pelota luminosa perdida y se confundió.  Abrió la boca para atraparla y se la tragó.

El peso de la bala hizo que el dragón se hundiera en el mar y entre la confusión del momento la gema se perdió, ninguno de los hombres pudo encontrarla.

Al día siguiente, el rey pidió que le entregaran la perla.
Sus súbditos muy asustados le contaron lo que había sucedido, pero el rey no tuvo compasión con ellos y les mandó a cortar la cabeza tal y como lo había dicho.

Hasta ahora nadie ha podido descubrir en qué lugar quedó, es un enigma.
El rey pasó el resto de su vida tratando de encontrarla, pero todos sus intentos fueron fallidos.










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