Esta es la biografía de uno de los tenores más vanagloriados del siglo XXl, llamado por algunos el cuarto tenor y nombrado por Luciano Pavarotti, su heredero.
A pesar del éxito
que tiene Flórez, manifiesta el deseo de poder tener una vida normal, tener hijos, visitar a su madre y cocinar Cau Cáu. No le queda más tiempo que para salir de un
aeropuerto a otro y tomar aviones como taxi, dice e tenor.
Flórez cuenta
que nunca aprendió a silbar y que de niño, solo le bastaba un fuerte grito para
llamar a sus amigos y salir a jugar. "Creo que toda su
carrera la ha hecho en función a tener una familia", dice su esposa Santa
María. Entonces sólo le quedan un par de deudas: la primera es tener un hijo;
la segunda, aprender a silbar.

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